Persitencia

Los bacteriófagos tienden a persistir en el medio ambiente y son moderadamente resistentes a los factores estresantes naturales y antropogénicos. Solo pueden replicarse dentro de bacterias hospedadoras susceptibles. Un bacteriófago determinado sólo puede infectar a determinadas bacterias hasta el punto de que diferentes cepas de la misma especie difieren en su susceptibilidad al ataque de bacteriófagos. Los colifagos somáticos y F-específicos (bacteriófagos que infectan bacterias coliformes como E. coli) son muy buenos indicadores porque persisten generalmente más tiempo que las bacterias en el medio ambiente. Cuando hay colifagos, otros virus pueden estar presentes en el ambiente pero con concentraciones más bajas. Monitorear a través de este indicador viral puede entonces prevenir algunas enfermedades relacionadas con virus humanos.

Tamaño y presencia

En general, los bacteriófagos son virus que infectan a las bacterias y son extremadamente abundantes en la naturaleza, probablemente la forma de vida más abundante en la Tierra.
En particular, los bacteriófagos superan en número a las bacterias en la mayoría de los hábitats estudiados, incluidas las comunidades microbianas asociadas con humanos y animales.
En una instalación con filtros, membranas u otra tecnología, el seguimiento de los bacteriófagos aporta una mayor seguridad que la de las bacterias, por su tamaño (los bacteriófagos son más pequeños que las bacterias) y más abundantes.

Colifagos como indicador viral

Muchos virus están presentes en una contaminación fecal, incluidos norovirus, VHA, rotavirus y adenovirus. Es complicado y caro analizar todo tipo de virus, por lo que es necesario seleccionar un virus como indicador que muestre la presencia de los demás. El indicador es bueno cuando su presencia es mayor y es más fácil de enumerar que otros virus. Los colifagos se utilizan como indicadores fecales ya que imitan a los virus entéricos mejor que cualquier otro grupo de indicadores, ya que cumplen estas condiciones, y muestran una resistencia y persistencia moderadas en el medio acuático y mediante el tratamiento de aguas residuales.
El atractivo de los fagos como indicadores radica en la disponibilidad de métodos de detección factibles, rápidos y rentables, y su abundancia en las aguas residuales de origen humano y animal. Además, las muestras pueden conservarse a 4ºC durante al menos 48 horas sin ningún cambio significativo en el número de colifagos infecciosos y las muestras pequeñas pueden conservarse durante meses a -20ºC o -80ºC tras la adición de glicerol al 10% v / v.
Las suspensiones de referencia de colifagos necesarias para garantizar la calidad se preparan y conservan fácilmente. Por último, fenómenos como el estrés, las lesiones o la reactivación, que frecuentemente conducen a una mala interpretación de los datos ambientales derivados de indicadores bacterianos, no afectan a los colifagos.
El método de detección de colifagos infecciosos es a través de sus efectos, principalmente lisis, sobre las bacterias hospedadoras que infectan.

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